6 de noviembre de 2016

ING COMERCIAL LOS SIETE ENSAYOS DE LA REALIDAD NACIONAL U JOSE CARLOS MARIATEGUI

TEMA                      :      EL PROBLEMA DEL INDIO
 CURSO                    :       ANALISIS DE LA REALIDAD ECONOMICO Y SOCIAL
                                                          
PROFESOR             :       LIC. EFREN MEDARDO HUAYAPA    
  
MODALIDAD                     :       PRESENCIAL - ING. COMERCIAL  

CICLO                                  :        II
  
             ALUMNOS               :       SUSANA VIZCACHO CHARAJA

                                                        ROSA CCOPA MAMANI

EL PERÚ DE MARIÁTEGUI: 1894-1930
  José Carlos Mariátegui nació en Moquegua el 14 de junio de 1894, y murió en Lima el 16 de abril de 1930. Su biografía forma parte, así, de un período excepcionalmente significativo en la historia peruana, y que puede ser considerado como un auténtico puente histórico entre la sociedad colonial y la actual, porque durante él tiene lugar una compleja combinación entre los principales elementos de la herencia colonial, apenas modificados superficialmente desde mediados del siglo XIX, y los nuevos elementos que con la implantación dominante del capital monopolista, de control imperialista, van produciendo una reconfiguración de las bases económicas, sociales y políticas, de la estructura de la sociedad peruana. La accidentada y compleja dialéctica del desarrollo y la depuración de esa estructura, ha dominado desde entonces la historia peruana, ha enmarcado y condicionado sus luchas sociales y políticas y definido los temas centrales de su debate. Y aunque desde la crisis de 1930 hasta la actual, ese proceso de depuración está en lo fundamental, realizado, el peso objetivo y subjetivo de lo ocurrido durante ese período está aún, en muchos sentidos, presente. No es, por eso, un azar, que algunos de los temas centrales del debate ideológico de ese momento, sean todavía vigentes en el actual.                                        
                                           EL PROBLEMA DEL INDIO
I.              Su nuevo planteamiento

 Todas las tesis sobre el problema indígena, que ignoran o eluden a éste como problema económico-social, son otros tantos estériles ejercicios teoréticos, y a veces sólo verbales, condenados a un absoluto descrédito. No las salva a algunas su buena fe. Prácticamente, todas no 2 han servido sino para ocultar o desfigurar la realidad del problema. La crítica socialista lo descubre y esclarece, porque busca sus causas en la economía del país y no en su mecanismo administrativo, jurídico o eclesiástico, ni en su dualidad o pluralidad de razas, ni en sus condiciones culturales y morales. La cuestión indígena arranca de nuestra economía. Tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tierra. Cualquier intento de resolverla con medidas de administración o policía, con métodos de enseñanza o con obras de vialidad, constituye un trabajo superficial o adjetivo, mientras subsista la feudalidad de los "gamonales".

El "gamonalismo" invalida inevitablemente toda ley u ordenanza de protección indígena. El hacendado, el latifundista, es un señor feudal. Contra su autoridad, sufragada por el ambiente y el hábito, es impotente la ley escrita. El trabajo gratuito está prohibido por la ley y, sin embargo, el trabajo gratuito, y aun el trabajo forzado, sobreviven en el latifundio. El juez, el subprefecto, el comisario, el maestro, el recaudador, están enfeudados a la gran propiedad. La ley no puede prevalecer contra los gamonales. El funcionario que se obstinase en imponerla, sería abandonado y sacrificado por el poder central, cerca del cual son siempre omnipotentes las influencias del gamonalismo, que actúan directamente o a través del parlamento, por una y otra vía con la misma eficacia.

   El nuevo examen del problema indígena, por esto, se preocupa mucho menos de los lineamientos de una legislación tutelar que de las consecuencias del régimen de propiedad agraria.   El estudio del Dr. José A. Encinas (Contribución a una legislación tutelar indígena) inicia en 1918 esta tendencia, que de entonces a hoy no ha cesado de acentuarse. Pero, por el carácter mismo de su trabajo, el Dr. Encinas no podía formular en él un programa económico-social. Sus proposiciones, dirigidas a la tutela de la propiedad indígena, tenían que limitarse a este objetivo jurídico. Esbozando las bases del Home Stead indígena, el Dr. Encinas recomienda la distribución de tierras del Estado y de la Iglesia. No menciona absolutamente la expropiación de los gamonales latifundistas. Pero su tesis se distingue por una reiterada acusación de los efectos del latifundismo, que sale inapelablemente condenado de esta requisitoria, que en cierto modo preludia la actual crítica económica social de la cuestión del indio.

  Esta crítica repudia y descalifica las diversas tesis que consideran la cuestión con uno u otro de los siguientes criterios unilaterales y exclusivos: administrativo, jurídico, étnico, moral, educacional, eclesiástico.

   La derrota más antigua y evidente es, sin duda, la de los que reducen la protección de los indígenas a un asunto de ordinaria administración. Desde los tiempos de la legislación colonial española, las ordenanzas sabias y prolijas, elaboradas después de concienzudas encuestas, se revelan totalmente infructuosas. La fecundidad de la República, desde las jornadas de la Independencia, en decretos, leyes y providencias encaminadas a amparar a los indios contra la exacción y el abuso, no es de las menos considerables. El gamonal de hoy, como el "encomendero" de ayer, tiene sin embargo muy poco que temer de la teoría administrativa. Sabe que la práctica es distinta.

   El carácter individualista de la legislación de la República ha favorecido, incuestionablemente, la absorción de la propiedad indígena por el latifundismo. La situación del indio, a este respecto, estaba contemplada con mayor realismo por la legislación española. Pero la reforma jurídica no tiene más valor práctico que la reforma administrativa, frente a un feudalismo intacto en su estructura económica. La apropiación de la mayor parte de la propiedad comunal e individual indígena está ya cumplida. La experiencia de todos los países que han salido de su evo-feudal, nos demuestra, por otra parte, que sin la disolución del feudo no ha podido funcionar, en ninguna parte, un derecho liberal.
 
 La suposición de que el problema indígena es un problema étnico, se nutre del más envejecido repertorio de ideas imperialistas. El concepto de las razas inferiores sirvió al Occidente blanco para su obra de expansión y conquista. Esperar la emancipación indígena de un activo cruzamiento de la raza aborigen con inmigrantes blancos es una ingenuidad antisociológica, concebible sólo en la mente rudimentaria de un importador de carneros merinos. Los pueblos asiáticos, a los cuales no es inferior en un ápice el pueblo indio, han asimilado admirablemente la cultura occidental, en lo que tiene de más dinámico y creador, sin transfusiones de sangre europea. La degeneración del indio peruano es una barata invención de los leguleyos de la mesa feudal.

  La tendencia a considerar el problema indígena como un problema moral, encarna una concepción liberal, humanitaria, ochocentista, iluminista, que en el orden político de Occidente anima y motiva las "ligas de los Derechos del Hombre". Las conferencias y sociedades antiesclavistas, que en Europa han denunciado más o menos infructuosamente los crímenes de los colonizadores, nacen de esta tendencia, que ha confiado siempre con exceso en sus llamamientos al sentido moral de la civilización. González Prada no se encontraba exento de su esperanza cuando escribía que la "condición del indígena puede mejorar de dos maneras: o el corazón de los opresores se conduele al extremo de reconocer el derecho de los oprimidos, o el ánimo de los oprimidos adquiere la virilidad suficiente para escarmentar a los opresores". La Asociación Pro-Indígena (1909-1917) representó, ante todo, la misma esperanza, aunque su verdadera eficacia estuviera en los fines concretos e inmediatos de defensa del indio que le asignaron sus directores, orientación que debe mucho, seguramente, al idealismo práctico, característicamente sajón, de Dora Mayer. El experimento está ampliamente cumplido, en el Perú y en el mundo. La prédica humanitaria no ha detenido ni embarazado en Europa el imperialismo ni ha bonificado sus métodos. La lucha contra el imperialismo, no confía ya sino en la solidaridad y en la fuerza de los movimientos de emancipación de las masas coloniales. Este concepto preside en la Europa. Contemporánea una acción anti-imperialista, a la cual se adhieren espíritus liberales como Albert Einstein y Romain Rolland, y que por tanto no puede ser considerada de exclusivo carácter socialista.

  En el terreno de la razón y la moral, se situaba hace siglos, con mayor energía, o al menos mayor autoridad, la acción religiosa. Esta cruzada no obtuvo, sin embargo, sino leyes y providencias muy sabiamente inspiradas. La suerte de los indios no varió sustancialmente. González Prada, que como sabemos no consideraba estas cosas con criterio propia o sectariamente socialista, busca la explicación de este fracaso en la entraña económica de la cuestión: "No podía suceder de otro modo: oficialmente se ordenaba la explotación del vencido y se pedía humanidad y justicia a los ejecutores de la explotación; se pretendía que humanamente se cometiera iniquidades o equitativamente se consumaran injusticias. Para extirpar los abusos, habría sido necesario abolir los repartimientos y las mitas, en dos palabras, cambiar todo el régimen Colonial. Sin las faenas del indio americano se habrían vaciado las arcas del tesoro español". Más evidentes posibilidades de éxito que la prédica liberal tenía, con todo, la prédica religiosa. Ésta apelaba al exaltado y operante catolicismo español mientras aquélla intentaba hacerse escuchar del exiguo y formal liberalismo criollo.

   Pero hoy la esperanza en una solución eclesiástica es indiscutiblemente la más rezagada y antehistórica de todas. Quienes la representan no se preocupan siquiera, como sus distantes ¡tan distantes! maestros, de obtener una nueva declaración de los derechos del indio, con adecuadas autoridades y ordenanzas, sino de encargar al misionero la función de mediar entre el indio y el gamonal. La obra que la Iglesia no pudo realizar en un orden medioeval, cuando su capacidad espiritual e intelectual podía medirse por frailes como el padre de Las Casas, ¿con qué elementos contaría para prosperar ahora? Las misiones adventistas, bajo este aspecto, han ganado la delantera al clero católico, cuyos claustros convocan cada día menor suma de vocaciones de evangelización.

  El concepto de que el problema del indio es un problema de educación, no aparece sufragado ni aun por un criterio estricta y autónomamente pedagógico. La pedagogía tiene hoy más en cuenta que nunca los factores sociales y económicos. El pedagogo moderno sabe perfectamente que la educación no es una mera cuestión de escuela y métodos didácticos. El medio económico social condiciona inexorablemente la labor del maestro. El gamonalismo es fundamentalmente adverso a la educación del indio: su subsistencia tiene en el mantenimiento de la ignorancia del indio el mismo interés que en el cultivo de su alcoholismo. La escuela moderna en el supuesto de que, dentro de las circunstancias vigentes, fuera posible multiplicarla en proporción a la población escolar campesina _ es incompatible con el latifundio feudal. La mecánica de la servidumbre, anularía totalmente la acción de la escuela, si esta misma, por un milagro inconcebible dentro de la realidad social, consiguiera conservar, en la atmósfera del feudo, su pura misión pedagógica. La más eficiente y grandiosa enseñanza normal no podía operar estos milagros. La escuela y el maestro están irremisiblemente condenados a desnaturalizarse bajo la presión del ambiente feudal, inconciliable con la más elemental concepción progresista o evolucionista de las cosas. Cuando se comprende a media esta verdad, se descubre la fórmula salvadora en los internados indígenas. Mas la insuficiencia clamorosa de esta fórmula se muestra en toda su evidencia, apenas se reflexiona en el insignificante porcentaje de la población escolar indígena que resulta posible alojar en estas escuelas.

   La solución pedagógica, propugnada por muchos con perfecta buena fe, está ya hasta oficialmente descartada. Los educacionistas son, repito, los que menos pueden pensar en independizarla de la realidad económico-social. No existe, pues, en la actualidad, sino como una sugestión vaga e informe, de la que ningún cuerpo y ninguna doctrina se hace responsable.

·         El nuevo planteamiento consiste en buscar el problema indígena en el problema de la tierra.

II.              Sumaria revisión histórica
La población del Imperio Inkaico, conforme a cálculos prudentes, no era menor de diez millones. Hay quienes la hacen subir a doce y aun a quince millones. La Conquista fue, ante todo, una tremenda carnicería. Los conquistadores españoles, por su escaso número, no podían imponer su dominio sino aterrorizando a la población indígena, en la cual produjeron una impresión supersticiosa las armas y los caballos de los invasores, mirados como seres sobrenaturales. La organización política y económica de la Colonia, que siguió a la Conquista, no puso término al exterminio de la raza indígena. El Virreinato estableció un régimen de brutal explotación. La codicia de los metales preciosos, orientó la actividad económica española hacia la explotación de las minas que, bajo los inkas, habían sido trabajadas en muy modesta escala, en razón de no tener el oro y la plata sino aplicaciones ornamentales y de ignorar los indios, que componían un pueblo esencialmente agrícola, el empleo del hierro. Establecieron los españoles, para la explotación de las minas y los "obrajes", un sistema abrumador de trabajos forzados y gratuitos, que diezmó la población aborigen. Esta no quedó así reducida sólo a un estado de servidumbre como habría acontecido si los españoles se hubiesen limitado a la explotación de las tierras conservando el carácter agrario del país sino, en gran parte, a un estado de esclavitud. No faltaron voces humanitarias y civilizadoras que asumieron ante el Rey de España la defensa de los indios. El padre de Las Casas sobresalió eficazmente en esta defensa. Las Leyes de Indias se inspiraron en propósitos de protección de los indios, reconociendo su organización típica en "comunidades". Pero, prácticamente, los indios continuaron a merced de una feudalidad despiadada que destruyó la sociedad y la economía inkaicas, sin sustituirlas con un orden capaz de organizar progresivamente la producción. La tendencia de los españoles a establecerse en la Costa ahuyentó de esta región a los aborígenes a tal punto que se carecía de brazos para el trabajo. El Virreinato quiso resolver este problema mediante la importación de esclavos negros, gente que resulto adecuada al clima y las fatigas de los valles o llanos cálidos de la costa, e inaparente, en cambio, para el trabajo de las minas, situadas en la Sierra fría. El esclavo negro reforzó la dominación española que a pesar de la despoblación indígena, se habría sentido de otro modo demográficamente demasiado débil frente al indio, aunque sometido, hostil y enemigo. El negro fue dedicado al servicio doméstico y a los oficios. El blanco se mezcló fácilmente con el negro, produciendo este mestizaje uno de los tipos de población costeña con características de mayor adhesión a lo español y mayor resistencia a lo indígena.
 La Revolución de la Independencia no constituyó, como se sabe, un movimiento indígena. La promovieron y usufructuaron los criollos y aun los españoles de las colonias. Pero aprovechó el apoyo de la masa indígena. Y, además, algunos indios ilustrados como Pumacahua, tuvieron en su gestación parte importante. El programa liberal de la Revolución comprendía lógicamente la redención del indio, consecuencia automática de la aplicación de sus postulados igualitarios. Y, así, entre los primeros actos de la República, se contaron varias leyes y decretos favorables a los indios. Se ordenó el reparto de tierras, la abolición de los trabajos gratuitos, etc.; pero no representando la revolución en el Perú el advenimiento de una nueva clase dirigente, todas estas disposiciones quedaron sólo escritas, faltas de gobernantes capaces de actuarlas. La aristocracia latifundista de la Colonia, dueña del poder, conservó intactos sus derechos feudales sobre la tierra y, por consiguiente, sobre el indio. Todas las disposiciones aparentemente enderezadas a protegerlo, no han podido nada contra la feudalidad subsistente hasta hoy.
El Virreinato aparece menos culpable que la República. Al Virreinato le corresponde, originalmente, toda la responsabilidad de la miseria y la depresión de los indios. Pero, en ese tiempo inquisitorial, una gran voz cristiana, la de fray Bartolomé de Las Casas, defendió vibrantemente a  los indios contra los métodos brutales de los colonizadores. No ha habido en la República un defensor tan eficaz y tan porfiado de la raza aborigen.
Mientras el Virreinato era un régimen medioeval y extranjero, la República es formalmente un régimen peruano y liberal. Tiene, por consiguiente, la República deberes que no tenía el Virreinato. A la República le tocaba elevar la condición del indio. Y contrariando este deber, la República ha pauperizado al indio, ha agravado su depresión y ha exasperado su miseria. La República ha significado para los indios la ascensión de una nueva clase dominante que se ha apropiado sistemáticamente de sus tierras. En una raza de costumbre y de alma agrarias, como la raza indígena, este despojo ha constituido una causa de disolución material y moral. La tierra ha sido siempre toda la alegría del indio. El indio ha desposado la tierra. Siente que "la vida viene de la tierra" y vuelve a la tierra. Por ende, el indio puede ser indiferente a todo, menos a la posesión de la tierra que sus manos y su aliento labran y fecundan religiosamente. La feudalidad criolla se ha comportado, a este respecto, más ávida y más duramente que la feudalidad española. En general, en el "encomendero" español había frecuentemente algunos hábitos nobles de señorío. El "encomendero" criollo tiene todos los defectos del plebeyo y ninguna de las virtudes del hidalgo. La servidumbre del indio, en suma, no ha disminuido bajo la República. Todas las revueltas, todas las tempestades del indio, han sido ahogadas en sangre. A las reivindicaciones desesperadas del indio les ha sido dada siempre una respuesta marcial. El silencio de la puna ha guardado luego el trágico secreto de estas respuestas. La República ha restaurado, en fin, bajo el título de conscripción vial, el régimen de las "mitas".
La República, además, es responsable de haber aletargado y debilitado las energías de la raza. La causa de la redención del indio se convirtió bajo la República, en una especulación demagógica de algunos caudillos. Los partidos criollos la inscribieron en su programa. Disminuyeron así en los indios la voluntad de luchar por sus reivindicaciones.
 En la Sierra, la región habitada principalmente por los indios, subsiste apenas modificada en sus lineamientos, la más bárbara y omnipotente feudalidad. El dominio de la tierra coloca en manos de los gamonales, la suerte de la raza indígena, caída en un grado extremo de depresión y de ignorancia. Además de la agricultura, trabajada muy primitivamente, la Sierra peruana presenta otra actividad económica: la minería, casi totalmente en manos de dos grandes empresas norteamericanas. En las minas rige el salariado; pero la paga es ínfima, la defensa de la vida del obrero casi nula, la ley de accidentes de trabajo burlada. El sistema del "enganche", que por medio de anticipos falaces esclaviza al obrero, coloca a los indios a merced de estas empresas capitalistas. Es tanta la miseria a que los condena la feudalidad agraria, que los indios encuentran preferible, con todo, la suerte que les ofrecen las minas.
La propagación en el Perú de las ideas socialistas ha traído como consecuencia un fuerte movimiento de reivindicación indígena. La nueva generación peruana siente y sabe que el progreso del Perú será ficticio, o por lo menos no será peruano, mientras no constituya la obra y no signifique el bienestar de la masa peruana que en sus cuatro quintas partes es indígena y campesina. Este mismo movimiento se manifiesta en el arte y en la literatura nacional en los cuales se nota una creciente revalorización de las formas y asuntos autóctonos, antes depreciados por el predominio de un espíritu y una mentalidad coloniales españolas. La literatura indigenista parece destinada a cumplir la misma función que la literatura "mujikista" en el período pre-revolucionario ruso. Los propios indios empiezan a dar señales de una nueva conciencia. Crece día a día la articulación entre los diversos núcleos indígenas antes incomunicados por las enormes distancias. Inició esta vinculación, la reunión periódica de congresos indígenas, patrocinada por el Gobierno, pero como el carácter de sus reivindicaciones se hizo pronto revolucionaria, fue desnaturalizada luego con la exclusión de los elementos avanzados y la leva de representaciones apócrifas. La corriente indigenista presiona ya la acción oficial. Por primera vez el Gobierno se ha visto obligado a aceptar y proclamar puntos de vista indigenistas, dictando algunas  medidas que no tocan los intereses del gamonalismo y que resultan por esto ineficaces. Por primera vez también el problema indígena, escamoteado antes por la retórica de las clases dirigentes, es planteado en sus términos sociales y económicos, identificándosele ante todo con el problema de la tierra. Cada día se impone, con más evidencia, la convicción de que este problema no puede encontrar su solución en una fórmula humanitaria. No puede ser la consecuencia de un movimiento filantrópico. Los patronatos de caciques y de rábulas son una befa. Las ligas del tipo de la extinguida Asociación Pro-Indígena son una voz que clama en el desierto. La Asociación Pro-Indígena no llegó en su tiempo a convertirse en un movimiento. Su acción se redujo gradualmente a la acción generosa, abnegada, nobilísima, personal de Pedro S. Zulen y Dora Mayer. Como experimento, el de la Asociación Pro-Indígena sirvió para contrastar, para medir, la insensibilidad moral de una generación y de una época.
La solución del problema del indio tiene que ser una solución social. Sus realizadores deben ser los propios indios. Este concepto conduce a ver en la reunión de los congresos indígenas un hecho histórico. Los congresos indígenas, desvirtuados en los últimos años por el burocratismo, no representaban todavía un programa; pero sus primeras reuniones señalaron una ruta comunicando a los indios de las diversas regiones. A los indios les falta vinculación nacional. Sus protestas han sido siempre regionales. Esto ha contribuido, en gran parte, a su abatimiento. Un pueblo de cuatro millones de hombres, consciente de su número, no desespera nunca de su porvenir. Los mismos cuatro millones de hombres, mientras no son sino una masa orgánica, una muchedumbre dispersa, son incapaces de decidir su rumbo histórico.

el Periódico Sur Moquegua para un poblador comprometido...

COMPORTAMIENTO DEL CONSUMIDOR LA FAMILIA Y SU POSICIÓN COMO CLASE SOCAIL

CURSO:   COMPORTAMIENTO DEL CONSUMIDOR
ALUMNO:           ALONSO ENRIQUE OLVIA SOSA  
CICLO:                 VI 
 DOCENTE:           EFREN MEDARDO HUAYAPA 

LA FAMILIA Y SU POSICIÓN COMO CLASE SOCIAL

La familia Aunque en ocasiones los términos familia y hogar se utilizan indistintamente, no todos los hogares son familias. Por ejemplo, en un hogar podrían convivir individuos entre quienes no haya relación de consanguinidad, matrimonio ni adopción, como las parejas no casadas, los amigos de la familia, los compañeros de habitación o los huéspedes. Sin embargo, en el contexto del comportamiento del consumidor, los términos hogar y familia suelen emplearse como si fueran sinónimos

En gran parte de las sociedades occidentales predominan tres tipos de familias: la pareja casada, la familia nuclear y la familia extensa. la pareja casada formada por los dos cónyuges un esposo, una esposa y uno o varios hijos constituyen una familia nuclear. Cuando la familia nuclear comparte el mismo hogar con por lo menos uno de los abuelos, recibe el nombre de familia extensa No hay duda alguna de que la familia “tradicional” o “típica” ha cambiado Las actitudes de las familias respecto de los hijos y de la crianza de éstos también han estado cambiando.

Socialización de los miembros de la familia y roles asignados La socialización de los miembros de la familia, que abarca desde los hijos pequeños hasta los adultos, es una función familiar esencial. En el caso de los infantes, este proceso consiste en impartirles los valores básicos y las normas de comportamiento congruentes con su cultura. En general, esto incluye principios morales y religiosos, habilidades interpersonales, hábitos de aseo y vestimenta, corrección en los modales y el lenguaje, así como la elección de metas apropiadas de índole educativa, y ocupacional o de carrera.

SOCIALIZACIÓN DE LOS NIÑOS COMO CONSUMIDORES:
El aspecto de la socialización de los niños que resulta especialmente pertinente para el estudio del comportamiento del consumidor es la socialización del consumidor, que se define como el proceso mediante el cual los niños adquieren las habilidades, los conocimientos, las experiencias y las actitudes que requieren para cumplir su función como consumidores. Muchos niños adquieren, antes de la adolescencia, sus normas de comportamiento como consumidores a través de la observación de sus padres y sus hermanos mayores, quienes fungen como modelos a seguir y fuentes de señales para el aprendizaje básico de consumo.

“Los niños perciben a sus familias como una fuente cercana y confiable de información, en comparación con otras fuentes de información, como la publicidad. Quienes ya están en la adolescencia son más proclives a dirigir la mirada hacia sus amigos como modelos del comportamiento aceptable como consumidores.

Un agente de socialización es una persona u organización que interviene en el proceso de socialización “gracias a la frecuencia de contacto con el individuo, y al control sobre las recompensas y los castigos dados al individuo”. A las madres se les considera agentes de socialización del consumidor más influyentes que sus esposos, ya que aquéllas suelen intervenir más en la crianza de los hijos y son más proclives a mediar en la exposición de sus hijos a los mensajes comerciales.
Resulta importante mencionar que la socialización de los niños como consumidores no funciona de manera idéntica en todas las culturas.

Creciendo en un mundo materialista Los niños aprenden a dar importancia a las posesiones mundanas a una edad temprana, como cuando observan en la televisión un comercial. La investigación también reveló una relación inversa entre la autoestima y el materialismo en niños y adolescentes (es decir, los niños con alta autoestima eran más proclives a expresar menores niveles de materialismo, y viceversa)

SOCIALIZACIÓN DEL ADULTO COMO CONSUMIDOR:
El proceso de socialización no sólo abarca la niñez, pues en realidad es un proceso continuo. Ahora se acepta que la socialización comienza en la más tierna infancia y se extiende a lo largo de toda la vida de las personas. Cuando una pareja de recién casados, por ejemplo, decide establecer su propio hogar, los ajustes que realiza para vivir y consumir de manera conjunta forman parte de ese proceso ininterrumpido. Asimismo, los ajustes que una pareja recién jubilada requiere cuando decide mudarse.

SOCIALIZACIÓN INTERGENERACIONAL:
Según parece, es bastante común que la lealtad hacia ciertos productos o las preferencias de marca se transfieran de una generación a otra transferencia de marca intergeneracional, tal vez en el transcurso de tres o cuatro generaciones de la misma familia. No sólo existe una fuerte transferencia intergeneracional de las preferencias por las marcas, sino que con frecuencia los abuelos juegan un rol instrumental en la socialización de sus nietos, como hicieron anteriormente en la socialización de sus propios hijos.

OTRAS FUNCIONES DE LA FAMILIA:
Otras tres funciones básicas que desempeña la familia son particularmente convenientes para el análisis acerca del comportamiento del consumidor. Tales funciones son: el bienestar económico, el apoyo emocional y los estilos de vida familiar adecuados.

Toma de decisiones familiares y roles relacionados con el consumo Aun cuando muchos mercadólogos reconocen que la familia es la unidad básica para la toma de decisiones, cada vez con mayor frecuencia estudian las actitudes y el comportamiento del miembro de la familia que, consideran, desempeña la función principal en cuanto a la toma de decisiones.

DINÁMICA DE LA TOMA DE DECISIONES ENTRE CÓNYUGES:
A los mercadólogos les interesa la cantidad de influencia relativa que corresponde cada uno de los cónyuges en el momento de decidir sobre el consumo de la familia. La influencia relativa de los cónyuges se clasifica como dominada por el esposo, dominada por la esposa, conjunta (ya sea de manera igualitaria o sincrética) y autónoma (ya sea que el esposo o la esposa sea el principal o único tomador de decisiones).


EL ROL CADA VEZ MÁS FRECUENTE DE LOS NIÑOS EN LA TOMA DE DECISIONES FAMILIARES Durante las últimas décadas, hemos atestiguado una tendencia hacia un rol cada vez más activo de los niños en cuanto a las compras familiares, así como en el proceso de toma de decisiones familiar. Este cambio en la influencia ha ocurrido como resultado de que ahora las familias tienen menos hijos (lo cual incrementa la influencia de cada vástago), más parejas con doble ingreso que pueden solventar un mayor número de compras que deseen sus hijos y el énfasis que ponen los medios de comunicación en permitir que los niños se “expresen por sí mismos”.

EL CICLO DE VIDA FAMILIAR:
El concepto del ciclo de vida familiar sigue siendo un instrumento de marketing útil, aun cuando se tiene presente que existen muchos estilos de vida y arreglos familiares, que no es posible considerar en su totalidad mediante la representación tradicional.

El análisis del ciclo de vida familiar permite a los mercadólogos segmentar a las familias en función de una serie de fases que abarcan todo el curso de vida de una unidad familiar. El ciclo de vida familiar constituye una variable compuesta, creada mediante la combinación sistemática de variables demográficas de uso frecuente como estado civil, tamaño de la familia, edad de los miembros de la familia (enfocándose en la edad del hijo mayor o menor) y estatus laboral del jefe de familia. Las edades de los padres y la cantidad relativa de ingreso disponible suelen inferirse a partir de la fase del ciclo de vida familiar donde se encuentre la familia

CICLO DE VIDA FAMILIAR TRADICIONAL:
El CVF tradicional es una serie progresiva de fases por las cuales atraviesan muchas familias:
Fase I. Soltería: El adulto joven soltero que vive separado de sus padres.
Fase II. Cónyuges en la luna de miel: Una pareja casada, de jóvenes sin hijos.
Fase III. Paternidad: La pareja casada tiene al menos un hijo que vive en el hogar.
Fase IV. Postpaternidad: Una pareja casada de mayor edad, sin hijos que vivan en el hogar.
Fase V. Disolución: Sólo sobrevive uno de los cónyuges.

MODIFICACIONES:
EL CICLO DE VIDA FAMILIAR NO TRADICIONAL: El modelo de cvf tradicional ha perdido su capacidad para representar en toda su variedad las fases por las que transitan los estilos de vida y los diversos tipos de familia:
El consumo en las familias no tradicionales Cuando los hogares atraviesan por cambios de estatus (a causa de divorcio, retiro temporal, la llegada de un nuevo miembro al hogar o la muerte de un cónyuge), a menudo se generan cambios espontáneos en las preferencias relacionadas con el consumo y, por lo tanto, se convierten en objetivos atractivos para muchos mercadólogos.

Implicaciones del trabajo conyugal doble (ITCD): Un sistema de clasificación alternativo de los hogares y las familias El ITCD es un nuevo índice compuesto que utiliza el estatus ocupacional y el compromiso con la carrera de ambos cónyuges como fundamento para la segmentación. El resultado es un esquema de ocho categorías:
1. Parejas jubiladas
2. Parejas donde la esposa no trabaja fuera del hogar y el estatus laboral del esposo es bajo
3. Parejas donde la esposa no trabaja fuera del hogar y el estatus laboral del esposo es alto
4. Parejas donde el esposo trabaja como obrero y el estatus ocupacional de ambos cónyuges es bajo
5. Parejas donde el esposo trabaja como auxiliar administrativo y el estatus ocupacional de ambos cónyuges es bajo
6. Parejas donde el estatus ocupacional de la esposa es bajo y el del esposo es alto
7. Parejas donde el estatus ocupacional de la esposa es medio-alto
8. Parejas con carrera y estatus ocupacional de ambos cónyuges muy altos.

¿QUÉ ES LA CLASE SOCIAL?
La clase social se considera un continuum, es decir, una gama de posiciones sociales donde puede ubicarse cada miembro de la sociedad, que está dividido en un pequeño número de clases sociales o estratos específicos. En este contexto, el concepto de clase social se utiliza para asignar a los individuos o a las familias en una categoría de clase social. La clase social se define como la división de los miembros de una sociedad en una jerarquía de clases con estatus distintivos, de manera que a los miembros de cada clase les corresponda relativamente un mismo estatus y, comparados con éste, los miembros de todas las demás clases posean un estatus ya sea mayor o menor.

CLASE SOCIAL Y ESTATUS SOCIAL:
Los investigadores con frecuencia miden la clase social en términos del estatus social; es decir, definen cada clase social según el nivel de estatus que poseen los miembros de esa clase, en comparación con los miembros de otras clases sociales. El estatus se refiere a menudo a las respectivas categorías de los miembros de cada clase social, en función de factores específicos de estatus. Por ejemplo, la riqueza (monto de los activos económicos), el poder (grado de elección o influencia personales sobre otros individuos) y el prestigio (grado de reconocimiento otorgado por otras personas) relativos son tres factores que suelen usarse en la determinación de la clase social.
Otros investigadores del consumidor y del marketing bastante a menudo se enfocan en términos de una o varias de las siguientes variables demográficas (socioeconómicas, para ser más precisos) convenientes: ingreso familiar, estatus o prestigio ocupacional y logros académicos. Los profesionales del marketing utilizan diariamente estas variables socioeconómicas como expresiones del estatus, para determinar la clase social.

CATEGORÍAS DE LA CLASE SOCIAL
LA MEDICIÓN DE LA CLASE SOCIAL:
No hay un acuerdo general sobre la manera de determinar las clases sociales. Los enfoques sistemáticos para la determinación de la clase social corresponden a las siguientes categorías generales: medidas subjetivas y medidas objetivas de la clase social. En el enfoque subjetivo para la determinación de la clase social, se solicita a los individuos que estimen cuál es su propia posición dentro de las clases sociales.





Este sentimiento de pertenencia a un grupo social a menudo se denomina conciencia de clase. Las medidas objetivas consisten en una serie de variables demográficas o socioeconómicas seleccionadas, referentes al (los) individuo(s) que se desea estudiar. Al llevar a cabo la selección de medidas objetivas de la clase social, la mayoría de los investigadores prefieren una o más de las siguientes variables: ocupación, monto de los ingresos y nivel de estudios.

Las medidas objetivas de la clase social se dividen en dos categorías básicas:

ÍNDICES DE UNA SOLA VARIABLE: Se utiliza sólo una de las variables socioeconómicas para evaluar la pertenencia a una clase social; ocupación, educación, ingreso.

LOS ÍNDICES COMPUESTOS: Combinan sistemáticamente varios factores socioeconómicos para construir una medida general de la posición de clase social. Dos de los índices compuestos más importantes son el índice de características de estatus y las calificaciones de estatus socioeconómico:
1.     ÍNDICE DE CARACTERÍSTICAS DE ESTATUS: Una medida compuesta típica de la clase social es el índice de características de estatus de Warner. El ISC es una medición ponderada de las siguientes variables socioeconómicas: ocupación, fuente de ingresos (no monto del ingreso), tipo de vivienda y zona de residencia (la calidad del vecindario).

2. CALIFICACIONES DE ESTATUS SOCIOECONÓMICO: La Oficina de Censos de Estados Unidos desarrolló las calificaciones de estatus socioeconómico donde se combinan tres variables socioeconómicas fundamentales: ocupación, ingreso familiar y logros académicos

PERFILES DEL ESTILO DE VIDA DE LAS CLASES SOCIALES
Las clases sociales se convierten en un factor importante en la mercadotecnia, dado que puede influir en los nuevos segmentos emergentes, la importancia de la tecnología, las compras adquiridas como ropa, moda, recreación, ahorro, gastos y créditos.

UNIVERSIDAD JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
INGENIERIA COMERCIAL
VI CICLO

CURSO       :     COMPORTAMIENTO DEL
CONSUMIDOR
TEMA          :     LA INFLUENCIA DE LA CULTURA
EN EL COMPORTAMIENTO DEL
CONSUMIDOR

ALUMNAS    :     CLAUDIA MAMANI GUTIERREZ
ESTHER JORGE JORGE
                                            

DOCENTE    :     Lic. EFREN M. HUAYAPA MERMA

LA INFLUENCIA DE LA CULTURA EN EL COMPORTAMIENTO DEL CONSUMIDOR

INTRODUCCION:
El estudio de la cultura es el estudio de todos los aspectos de una sociedad. El idioma, los conocimientos, las leyes y las costumbres confieren a la sociedad su carácter distintivo y su personalidad. En el contexto del comportamiento del consumidor, la cultura se define como la suma total de las creencias, los valores y las costumbres aprendidos que sirven para regular el comportamiento de consumo de los miembros de una sociedad específica. Las creencias y los valores son guías para el comportamiento del consumidor; las costumbres son formas de comportarse usuales y aceptadas.

La repercusión de la cultura en la sociedad es tan natural y tan arraigada que casi no se nota su influencia sobre el comportamiento. Sin embargo, la cultura ofrece orden, dirección y guía a los miembros de la sociedad en todas las fases de la resolución de problemas humanos. La cultura es dinámica y evoluciona continuamente para satisfacer las necesidades de la sociedad.

La cultura se aprende como parte de la experiencia social. Los niños adquieren un conjunto de creencias, valores y costumbres, que constituyen la cultura de su ambiente (enculturación). La cultura se adquiere a través del aprendizaje formal, el aprendizaje informal y el aprendizaje técnico. La publicidad apoya el aprendizaje formal al reforzar modos de comportamiento y expectativas deseados; refuerza el aprendizaje informal al ofrecer modelos de comportamiento.

La cultura se comunica a los miembros de la sociedad a través de un idioma común, así como a través de símbolos comúnmente compartidos. Como la mente humana tiene la capacidad de absorber y procesar la comunicación simbólica, los mercadólogos logran promover productos, servicios y conceptos tangibles e intangibles a los consumidores.

Los elementos de la cultura se transmiten por medio de tres instituciones sociales dominantes: la familia, la iglesia y la escuela.

¿QUÉ ES LA CULTURA?
En virtud de la naturaleza amplia y dominante de la cultura, su estudio generalmente requiere de un examen detallado del carácter de la sociedad en su totalidad, incluyendo factores como el idioma, los conocimientos, las leyes, las religiones, las costumbres de alimentación, la música, el arte, la tecnología, los patrones de trabajo, los productos y otros elementos que dan a una sociedad su sabor distintivo.
La cultura es la personalidad de una sociedad. Por esta razón, no es fácil delimitar sus fronteras.
Cultura: Es la suma total de creencias, valores y costumbres aprendidos que sirven para dirigir el comportamiento del consumidor de los miembros de una sociedad particular.
Los componentes de creencia y valor de nuestra definición se refieren a los sentimientos y las prioridades acumulados que los individuos tienen con respecto a las “cosas” y las posesiones. De manera más precisa, las creencias consisten en un gran número de enunciados mentales o verbales (“Yo creo…”) que reflejan el conocimiento y la evaluación acerca de algo (otra persona, una tienda, un producto, una marca). Los valores también son creencias. Sin embargo, los valores se distinguen de otras creencias porque cumplen con los siguientes criterios:
1.    Son relativamente pocos
2.    Sirven como una guía de comportamiento culturalmente aceptado
3.    Son duraderos o difíciles de cambiar
4.    No están vinculados a situaciones u objetos específicos
5.    Son ampliamente aceptados por los miembros de una sociedad.

LA MANO INVISIBLE DE LA CULTURA
Las repercusiones de la cultura son tan naturales y automáticas que su influencia en el comportamiento generalmente se da por sentada. Por ejemplo, cuando los  investigadores del consumo preguntan a las personas por qué hacen ciertas cosas, a menudo éstas contestan: “porque es lo correcto”. Esta respuesta, que pareciera superficial, refleja en parte la influencia tan arraigada de la cultura en nuestro comportamiento. A menudo, solamente nos volvemos conscientes de cómo la cultura ha moldeado nuestro comportamiento cuando nos vemos expuestos a personas con diferentes costumbres o valores culturales (como cuando visitamos una región o un país diferente). Así pues, una verdadera apreciación de la influencia que la cultura tiene en nuestra vida diaria requiere cierto conocimiento de, por lo menos, otra sociedad con características culturales distintas.

Tal vez la siguiente afirmación lo exprese mejor:
“Los consumidores se ven a sí mismos en el contexto de su cultura y reaccionan a su ambiente con base en el esquema cultural que llevan consigo al enfrentarse a esa experiencia. Cada individuo percibe el mundo a través de su propia lente cultural”.

La cultura puede existir y a veces revelarse en diferentes niveles percibidos o subjetivos. Para quienes estudiamos el comportamiento del consumidor, estaríamos más interesados en tres “niveles” de cultura subjetiva, que son especialmente relevantes en la exploración del comportamiento del consumidor y la formulación de una estrategia de mercado.
·         Primer nivel como el nivel supranacional.- refleja las dimensiones subyacentes de la cultura que repercuten sobre múltiples culturas o diferentes sociedades (esto es, fronteras transnacionales o transculturales). Por ejemplo, puede reflejar el carácter regional (como es el caso de las personas que viven en varias naciones de una región particular de Sudamérica), o tal vez similitudes o diferencias raciales o religiosas, o idiomas diferentes o compartidos.
·         Segundo nivel se refiere a los factores de nivel nacional.- como valores fundamentales, costumbres, personalidades y factores de predisposición compartidos que tienden a capturar la esencia del “carácter nacional” de los ciudadanos de un país en particular
·         Tercer Nivel, los factores de nivel grupal.- tienen que ver con las diferentes subdivisiones de un país o una sociedad. Pueden incluir diferenciación entre subculturas, así como diferencias derivadas de la pertenencia a distintos grupos de referencia.

LA CULTURA SATISFACE NECESIDADES
La cultura existe para satisfacer las necesidades de las personas que viven dentro de una sociedad. Ofrece orden, dirección y guía en todas las fases de la resolución de problemas humanos al brindar métodos “probados” para satisfacer necesidades fisiológicas, personales y sociales. Por ejemplo, la cultura proporciona estándares y “reglas” acerca de cuándo comer (“no entre comidas”); dónde comer (“en un restaurante lleno, porque eso quiere decir que la comida es buena”); qué es apropiado comer para el desayuno (hot cakes), el almuerzo (un emparedado), la comida principal (“algo caliente, bueno y saludable”) o como bocadillo (“algo que dé energía pero sin demasiadas   calorías); y qué servir a los invitados a una cena (“una comida formal”), en un día de campo (“salchichas y hamburguesas” en el asador) o en una boda (champaña). La cultura también está asociada con lo que se considera una necesidad y un lujo desde la perspectiva de los miembros de la sociedad.
Las creencias, los valores y las costumbres culturales se adoptan mientras produzcan satisfacción. Sin embargo, cuando un estándar específico ya no satisface a los miembros de una sociedad, se modifica o se reemplaza de manera que el estándar resultante se encuentre más en línea con las necesidades y los deseos del momento.

LA CULTURA SE APRENDE
A diferencia de las características biológicas (como el sexo, el color de piel y de cabello, o la inteligencia), la cultura se aprende. Desde una edad temprana empezamos a adquirir un conjunto de creencias, valores y costumbres de nuestro entorno social que conforman nuestra cultura. En el caso de los niños, el aprendizaje de estos valores y costumbres culturalmente aceptables se refuerza con el juego. Cuando los niños juegan, actúan y ensayan situaciones y lecciones culturales importantes. Este aprendizaje cultural los prepara para circunstancias reales que se presentarán más adelante.

¿Cómo se aprende la cultura?
Los antropólogos han identificado tres formas distintas de aprendizaje cultural:
Aprendizaje formal.- en el que los adultos y hermanos mayores enseñan a los miembros más jóvenes de la familia “cómo comportarse”
Aprendizaje informal.- en el que el niño aprende primordialmente al imitar el comportamiento de otras personas selectas, como familiares, amigos o los héroes de televisión
Aprendizaje técnico.- en el que un maestro enseña al niño en un ambiente educativo acerca de qué debe hacerse, cómo y por qué. Nuestros valores éticos tienden a formarse durante la infancia a partir de los ejemplos de los padres, maestros y otros adultos significativos, y aprendemos la importancia de la bondad, la honestidad y la responsabilidad a partir de la familia.

El marketing influye en el aprendizaje cultural
A pesar de que los mensajes de publicidad y marketing de una compañía pueden influir en los tres tipos de aprendizaje cultural, es probable que muchos mensajes de marketing de productos fortalezcan el aprendizaje cultural informal al presentar a su audiencia un modelo de comportamiento a imitar.
Esto es especialmente cierto en el caso de productos visibles o llamativos evaluados en lugares públicos (como la ropa de diseñador, los teléfonos celulares o los clubes de golf exclusivos), donde es probable que la influencia del grupo desempeñe un papel importante. Además, “los valores culturales no solamente aparecen citados en el texto de los anuncios, sino que a menudo se encuentran codificados en las imágenes visuales, los colores, los movimientos, la música y los demás elementos no verbales de un anuncio”.
La repetición de los mensajes de marketing crea y refuerza los valores y las creencias culturales. Por ejemplo. Los anuncios de servicio telefónico inalámbrico a menudo destacan la claridad de su conexión, o la cobertura nacional de su servicio, o las llamadas de larga distancia sin costo, así como la flexibilidad de sus planes tarifarios. Es difícil decir si los suscriptores de telefonía inalámbrica desean de manera inherente estos beneficios de su proveedor de servicio inalámbrico o si, después de varios años de exposición acumulativa a anuncios que ponen de relieve estos beneficios, han aprendido de los mercadólogos a desearlos.
Podemos pensar que el significado cultural fluye de las prácticas y los valores socioculturales hacia los bienes de consumo, y de ahí al consumidor individual a través de varias formas o medios de comunicación social (como la publicidad en televisión o las redes sociales en línea).

Enculturación y Aculturación
Al hablar de la adquisición de la cultura, los antropólogos a menudo distinguen entre el aprendizaje de la propia cultura (nativa) y el aprendizaje de otra “nueva” cultura. Al aprendizaje de la propia cultura se le llama enculturación. Al aprendizaje de una cultura nueva o extranjera se le llama aculturación.
La aculturación es un concepto importante para los mercadólogos que planean vender sus productos en mercados extranjeros o multinacionales. En esos casos, los mercadólogos deben estudiar la(s) cultura(s) específica(s) de sus mercados meta potenciales para determinar si sus productos serán aceptables para sus miembros y, en caso de ser así, cuál es la mejor manera de comunicar las características de sus productos para persuadir al mercado meta de comprarlos.
Es importante señalar que un consumidor puede ser un “extranjero” en su propio país.

Idioma y Símbolos
Para adquirir una cultura común, los miembros de una sociedad deben ser capaces de comunicarse entre sí a través de un idioma común. Sin un idioma en común no podría existir el significado compartido y no se llevaría a cabo una verdadera comunicación.

Para comunicarse de manera efectiva con sus audiencias, los mercadólogos deben utilizar los símbolos apropiados para transmitir la imagen o las características deseadas del producto. Estos símbolos pueden ser verbales o no verbales. Los símbolos verbales incluyen anuncios en televisión y en revistas.  La comunicación no verbal incluye el uso de símbolos tales como figuras, colores, formas y hasta texturas para dar un significado adicional a los anuncios impresos o transmitidos, a las marcas registradas y a los empaques o diseños del producto.

Un símbolo es cualquier cosa que representa a otra. Cualquier palabra es un símbolo. La palabra casa trae a la mente una imagen relacionada con el conocimiento y la experiencia del propio individuo. La palabra huracán trae consigo la noción de olas y agua, y también tiene el poder de estrujarnos emocionalmente, despertando sensaciones de peligro, así como la necesidad de protección y seguridad.

El precio y los canales de distribución también son símbolos significativos del mercadólogo y su producto. Por ejemplo, el precio a menudo representa calidad para los compradores potenciales.

Las marcas son símbolos de la cultura de masas, así como también expresiones de la administración o la estrategia de las agencias de publicidad.

Rituales
Un ritual es un tipo de actividad simbólica que consiste en una serie de pasos (múltiples comportamientos) que ocurren en una secuencia fija y se repiten con el tiempo.
En la práctica, los rituales se extienden a todo lo largo del ciclo de vida humano, desde el nacimiento hasta la muerte, incluyendo una variedad de eventos intermedios (como confirmación, graduaciones y matrimonio). Estos rituales pueden ser ceremonias civiles o religiosas elaboradas y públicas, o ser tan mundanos como los hábitos de limpieza personal o el uso del hilo dental.

Lo más importante, desde el punto de vista de los mercadólogos, es el hecho de que los rituales tienden a estar repletos de artefactos (productos) que están asociados con el ritual o que, de alguna manera, mejoran el desarrollo del mismo. Por ejemplo, el pavo y su relleno, junto con otros alimentos, están vinculados con el ritual del Día de Acción de Gracias, el Año Nuevo y otros días festivos; otros rituales (como una graduación, una boda, un aniversario de bodas, el juego de naipes de los martes o la visita del sábado al salón de belleza) tienen sus propios artefactos asociados.

Las Costumbres y Creencias Culturales se Comparten
Para que una creencia, un valor o una práctica particular se consideren una característica cultural, deben ser compartidos por una parte significativa de la sociedad. Por eso, la cultura a menudo se considera como un conjunto de costumbres que unen a los miembros de una sociedad. Por supuesto, el idioma en común es el componente cultural crucial que posibilita que las personas compartan valores, experiencias y costumbres.

Las diferentes instituciones sociales dentro de una sociedad transmiten los elementos de la cultura y permiten compartirla. Dentro de éstas, la institución más importante es:

Familia.- Que sirve como el agente primario de enculturación, lo cual implica transmitir las creencias, los valores y las costumbres culturales básicas a los miembros más jóvenes de la sociedad. Una parte vital del rol de enculturación de la familia es la socialización del consumidor en los jóvenes. Esto incluye enseñarles valores y habilidades básicos relacionados con el consumo, tales como el significado del dinero, la relación entre precio y calidad, el establecimiento de gustos en productos, las preferencias y los hábitos, así como los métodos de respuesta apropiados a los diferentes mensajes promocionales.
Además de la familia, hay otras dos instituciones que tradicionalmente comparten buena parte de la responsabilidad de transferir aspectos selectos de la cultura: Las instituciones educativas y los lugares de culto.

Las instituciones educativas están específicamente a cargo de impartir habilidades básicas de aprendizaje, conocimientos sobre historia, patriotismo, conducta cívica, así como el entrenamiento técnico necesario para preparar a las personas para roles significativos dentro de la sociedad.
Las instituciones religiosas forman y difunden la conciencia religiosa, la guía espiritual y la educación moral.
Los medios de comunicación masiva y otras formas de comunicación mercadológica. En virtud de la extensa exposición de la población estadounidense a los medios impresos, electrónicos y a Internet, y por el formato entretenido y fácil de digerir que utilizan para presentar sus contenidos, no es de sorprenderse que dichos medios sean poderosos vehículos para transmitir una amplia variedad de valores culturales.
Las comunidades virtuales, como las salas de chat. Se estima que más de 40 millones de consumidores en todo el mundo participan en esas comunidades. Un estudio reciente examinó de manera sistemática más de 2,500 sitios Web de minoristas de ropa, y encontró que 13 de estos vendedores tenían comunidades virtuales. Esas comunidades virtuales son facilitadas comúnmente a través del uso de tableros de mensajes, y pueden o no requerir que el consumidor se registre. Considere el mensaje de bienvenida de uno de estos minoristas:

LA CULTURA ES DINÁMICA
La naturaleza dinámica de la cultura significa que los mercadólogos tienen que reconsiderar constantemente por qué los consumidores ahora están haciendo lo que hacen, quiénes son los compradores y usuarios de sus productos (sólo hombres, sólo mujeres o ambos), cuándo realizan éstos sus compras, cómo y dónde tienen acceso a los medios de comunicación y qué nuevas necesidades de productos y servicios están emergiendo. Los mercadólogos que están al tanto de los cambios culturales a menudo también encuentran nuevas oportunidades para aumentar su rentabilidad corporativa. Por ejemplo, los vendedores de productos y servicios como seguros de vida, consultoría financiera y de inversiones, ropa casual, trenes eléctricos de juguete y puros son algunos de los que han tratado de tomar ventaja de los cambios en el concepto de feminidad y en la forma de comunicarse con las consumidoras. Otro ejemplo, “el diseño ha (re)surgido como una fuerza importante en la vida de los consumidores estadounidenses”.
En vista de que en la actualidad hasta los bienes de consumo básicos cumplen lo que prometen en términos de desempeño, el diseño se ha vuelto una forma en que las compañías pueden diferenciar sus productos.

LA MEDICIÓN DE LA CULTURA
En el estudio de la cultura se utiliza una amplia variedad de técnicas de medición. Por ejemplo, las pruebas proyectivas utilizadas por los psicólogos para estudiar la motivación y la personalidad, así como las técnicas de medición de actitudes utilizadas por los psicólogos sociales y los sociólogos son herramientas relativamente generalizadas en el estudio de la cultura.

Además, el análisis de contenido, el trabajo de campo acerca del consumidor y los instrumentos de medición de valor son tres enfoques de investigación que se utilizan con frecuencia para examinar la cultura y para identificar tendencias culturales:

Análisis de contenido
El análisis de contenido, como lo dice su nombre, se enfoca en el contenido de mensajes verbales, escritos y gráficos (como la composición del texto y el trabajo de arte de un anuncio).
El análisis de contenido puede utilizarse como una manera relativamente objetiva de determinar qué cambios sociales y culturales han ocurrido en una sociedad específica o como una manera de contrastar aspectos de dos sociedades distintas.
El análisis de contenido es útil tanto para los mercadólogos como para quienes formulan políticas públicas y que están interesados en comparar las afirmaciones publicitarias de los competidores dentro de una industria específica y en evaluar la naturaleza de las afirmaciones publicitarias dirigidas a audiencias específicas (por ejemplo, mujeres, ancianos o niños).

Trabajo de campo acerca del consumidor
Al examinar una sociedad específica, los antropólogos con frecuencia se sumergen en el ambiente que están estudiando a través del trabajo de campo acerca del consumidor. En su papel de investigadores capacitados, es probable que seleccionen una muestra pequeña de personas de una sociedad en particular y observen cuidadosamente su comportamiento. Con base en sus observaciones, los investigadores llegan a conclusiones acerca de los valores, las creencias y costumbres de la sociedad bajo investigación. Por ejemplo, si los investigadores estuvieran interesados en la manera en que las mujeres eligen jeans, podrían colocar a algunos observadores en las tiendas departamentales y de ropa para atestiguar el proceso (si prefieren los jeans con pierna recta o entubada, con o sin bolsillos traseros, etcétera). Los investigadores también pueden estar interesados en el grado de búsqueda que acompaña la elección; esto es, qué tan seguido tienden las consumidoras a tomar un par de jeans de los estantes,  xaminarlos, compararlos con otros en la tienda y regresarlos a su lugar antes de elegir aquellos que finalmente comprarán.

Las características distintivas de la observación de campo son que:
1.      sucede dentro de un ambiente natural
2.      a veces se realiza sin que el sujeto lo note
3.      se enfoca en la observación del comportamiento.

Como el énfasis de esta técnica es sobre el ambiente natural y el comportamiento observable, la observación de campo del comportamiento del consumidor a menudo se enfoca en el comportamiento en la tienda y, con menor frecuencia, en la preparación y el consumo en casa.

Tanto la observación de campo como la observación participativa requieren de investigadores bien capacitados que puedan separar sus propias preferencias y emociones de las que están observando en su papel como profesionales. Ambas técnicas permiten una comprensión valiosa que no podría obtenerse fácilmente con una investigación por encuestas donde simplemente se hacen preguntas a los consumidores acerca de su comportamiento.

Las encuestas como instrumentos para medir valores
Los investigadores utilizan instrumentos de recolección de datos para preguntar a las personas cómo se sienten acerca de conceptos sociales y personales tan básicos como la libertad, la comodidad, la seguridad nacional y la paz.
Se han utilizado una variedad de instrumentos de medición de valores en estudios de comportamiento del consumidor, incluyendo la encuesta llamada Rokeach Value Survey, otra conocida como Lista de valores (List of Values, LOV) y una más, denominada Valores y estilos de vida (Values and Lifestyles, VALS). La encuesta Rokeach Value Survey es un inventario de valores autoadministrado que se divide en dos partes; cada parte mide tipos distintos, pero complementarios, de valores personales.
La escala LOV es otro instrumento de medición que también está diseñado para estudiar los valores personales de los consumidores. La escala LOV pide a los consumidores identificar sus dos valores  más importantes de una lista de nueve valores (tales como “relaciones cálidas con los otros”, “un sentido de pertenencia” o “un sentido de logro”) que está basada en los valores terminales de la Rokeach Value Survey.24

VALORES ESTADOUNIDENSES FUNDAMENTALES
¿Qué es la cultura estadounidense?
Identificamos un número de valores fundamentales que afectan y reflejan el carácter de la sociedad estadounidense. Ésta es una tarea difícil por varias razones.
Primero, Estados Unidos es una nación diversa, que consta de un gran número de subculturas (grupos religiosos, étnicos, regionales, raciales y económicos), cada una de las cuales interpreta y responde a las creencias y los valores básicos de la sociedad de una manera peculiar.
Segundo, Estados Unidos es una  sociedad dinámica que ha sufrido un cambio casi constante en respuesta al desarrollo de nuevas tecnologías. Este elemento de cambio rápido hace especialmente difícil estar al tanto de los cambios en los valores culturales.
Por último, la existencia de valores contradictorios en la sociedad estadounidense es un poco confusa. Por ejemplo, tradicionalmente, los estadounidenses abrazan la libertad de elección y el individualismo, y sin embargo, al mismo tiempo, muestran fuertes tendencias a  conformarse (en el vestir, los muebles y las modas) con el resto de la sociedad. En el contexto del comportamiento del consumidor, los estadounidenses gustan de tener una amplia selección de productos  y prefieren aquellos que expresan de manera única lo que ellos consideran su estilo de vida personal.
Sin embargo, a menudo también hay una cantidad considerable de presión implícita para conformarse a los valores de la familia, los amigos y otros grupos socialmente importantes. Es difícil reconciliar estos valores aparentemente incongruentes, pero su existencia demuestra que Estados Unidos es una sociedad compleja con numerosas paradojas.
Al seleccionar los valores fundamentales específicos que se examinarán, nos guiamos por tres criterios:
1. El valor debe ser dominante. Una porción importante de los estadounidenses deben aceptar el valor y tomarlo como guía para sus actitudes y acciones.
2. El valor debe ser duradero. El valor específico debe haber influido en las acciones de los estadounidenses durante un periodo prolongado (a diferencia de una tendencia de corta duración).
3. El valor debe estar relacionado con el consumidor. El valor específico debe ofrecer elementos que nos ayuden a entender las acciones de consumo de los estadounidenses.

LOGRO Y ÉXITO
En un contexto cultural amplio, el logro es un valor estadounidense muy importante, con raíces históricas que pueden rastrearse hasta la creencia religiosa tradicional en la ética de trabajo de los protestantes, la cual considera que el trabajo arduo es sano, espiritualmente gratificante y un fin apropiado en sí mismo. De hecho, hay evidencia sustancial de investigaciones que muestran que la orientación al logro se ha asociado históricamente con el desarrollo técnico y el crecimiento económico general de la sociedad estadounidense.

El éxito está muy relacionado con el tema cultural estadounidense. Sin embargo, el logro y el éxito no son lo mismo. Específicamente, el logro es su propia recompensa directa (es implícitamente satisfactorio para el individuo), mientras que el éxito implica una recompensa extrínseca (como posesiones suntuosas, retribución financiera o mejora del estatus). Más aún, es justamente la gran difusión y aceptación del logro y el éxito lo que ha llevado al gran éxito y progreso de Estados Unidos.27 Un estudio reciente que examinó qué influye en la elección de carrera en los jóvenes encontró que la influencia más importante para los estudiantes de reciente ingreso a la universidad era el interés en la materia. Sin embargo, mientras que para las mujeres el siguiente factor con mayor influencia era la aptitud para la materia, en el caso de los hombres era “el potencial para avanzar en la carrera, las oportunidades de trabajo y el nivel de remuneración en el área”.
Tanto el logro como el éxito influyen en el consumo. A menudo sirven como una justificación social y moral para la adquisición de bienes y servicios. Por ejemplo, “Te lo mereces”, “Trabajaste por ello” y “Te lo debes a ti mismo” son lemas de logro utilizados por los anunciantes para motivar a los consumidores a comprar sus productos. Independientemente del género, las personas orientadas al logro a menudo disfrutan del consumo ostentoso, ya que les permite mostrar símbolos de su logro personal (por ejemplo, un Rolex).

ACTIVIDAD
Los estadounidenses dan mucha importancia a estar activos o comprometidos. Mantenerse ocupado es aceptado como algo sano e incluso como una parte necesaria del estilo de vida estadounidense. Los extranjeros son testigos de la naturaleza ajetreada de la vida estadounidense y con frecuencia comentan que no logran comprender por qué los estadounidenses siempre están “corriendo” y son incapaces de relajarse. Es fácil identificar anuncios en los medios de comunicación de productos y servicios que están diseñados para ayudar a los consumidores a manejar sus frenéticas vidas. La prioridad que se da a la actividad ha tenido efectos tanto positivos como negativos sobre la popularidad de diferentes productos.

EFICIENCIA Y SENTIDO PRÁCTICO
Cuando se trata de eficiencia, admiran cualquier cosa que ahorre tiempo y esfuerzo. En términos de sentido práctico, generalmente son receptivos a cualquier producto nuevo que haga más fáciles las tareas y ayude a resolver los problemas. Por ejemplo, en la actualidad es posible para los fabricantes de muchas categorías de productos ofrecer al público un amplio rango de componentes intercambiables. Así, un consumidor puede diseñar su propio mueble modular de pared con componentes estándar, como piezas metálicas, repisas de madera, patas, puertas y paneles, a un costo no mucho mayor que un mueble modular estandarizado. La capacidad de los fabricantes para crear componentes en masa ofrece a los consumidores la opción práctica de un producto a la medida a un precio razonable.

PROGRESO
El progreso es otra palabra importante de la sociedad estadounidense. Los estadounidenses responden de manera favorable a la promesa de progreso. La receptividad al progreso parece estar muy ligada a los otros valores fundamentales que hemos examinado (logro, éxito, eficiencia y sentido práctico) y a la creencia central de que las personas siempre pueden mejorar y de que el mañana debe ser mejor que hoy. En una sociedad orientada al consumo, como la estadounidense, el progreso a menudo significa la aceptación del cambio, de nuevos productos o servicios diseñados para cumplir necesidades que previamente no se habían satisfecho o que se habían satisfecho sólo de manera parcial. Un nuevo tipo de consejero, el llamado “coach de vida” o “entrenador personal”, trabaja con los individuos para ayudarlos a mejorar y a buscar “satisfacción y equilibrio en sus carreras, familia, salud y pasatiempos”. El entrenador registra el progreso de su cliente y trata de mantenerlo en la dirección correcta para lograr su satisfacción. De manera ideal, el entrenador logra que el cliente se emocione con los prospectos de su futuro.
En nombre del progreso, los estadounidenses parecen ser receptivos a las afirmaciones sobre productos que destacan atributos como “nuevo”, “mejorado”, “dura más”, “más rápido”, “más fuerte” y “más inteligente”).

COMODIDAD MATERIAL
Para la mayoría de los estadounidenses (aun los niños pequeños), la comodidad material significa obtener “una buena vida”, una vida que puede incluir un automóvil nuevo, una máquina lavavajillas, un sistema de aire acondicionado, una bañera con agua caliente, y una variedad casi infinita de otros bienes y servicios orientados a la conveniencia y a brindar placer. Pareciera que la idea de comodidad material de los consumidores es, en gran medida, un punto de vista relativo; esto es, los consumidores tienden a definir su propia satisfacción con la cantidad de bienes materiales que poseen en comparación con los que poseen los otros. Si una comparación sugiere que ellos tienen más cosas que otros, entonces es más probable que se sientan satisfechos.33 Por otro lado, como lo mencionan muchas canciones populares, poseer bienes materiales no siempre lleva a la felicidad. Por ejemplo, muchas personas, en especial las adineradas, estarían dispuestas a cambiar su dinero por más tiempo libre para estar con sus familias y amigos.

La comodidad material a menudo se ha asociado con “mayor cantidad de cosas” o “más de algo”. Sin embargo, recientemente ha habido un alejamiento notable de ese punto de vista de “más es mejor” para adoptar una visión de “mejor es mejor”; una visión que destaca una mayor calidad y un mejor diseño. En la actualidad los estadounidenses quieren mejores productos que se vean mejor. Ese estado de cosas se ha llamado “la economía del diseño”, esto es, una economía basada en la interacción de cuatro elementos: prosperidad sostenida, tecnología continua, una cultura abierta al cambio y pericia mercadológica.

INDIVIDUALISMO
Los estadounidenses le dan mucho valor a “ser ellos mismos”. La autoestima, la confianza en sí mismos, el autointerés, la autosuficiencia y la autosatisfacción son expresiones cada vez más populares del individualismo. Luchar por el individualismo parece estar relacionado con el rechazo de la dependencia, es decir, con la idea de que es mejor depender de uno mismo que de otros. De hecho, lo contrario del individualismo es el colectivismo, el cual implica que “estar en un grupo es un esfuerzo humano básico, de manera que el autoconcepto implica la pertenencia al grupo”.

El “individualismo exacerbado” estadounidense es una forma de individualismo. Se basa en la noción de autosuficiencia con competencia (esto es, tratamos de satisfacer nuestras necesidades a través del esfuerzo personal y, de paso, eso supera a nuestros semejantes). Y aún más, para el individualista exacerbado, el desempeño individual es más importante que el trabajo en equipo; las tareas deben  realizarse sin ayuda de nadie, y la victoria debe ganarse de la misma forma.

En términos de comportamiento del consumidor, un llamado al individualismo a menudo toma la forma de reforzar el sentido de identidad del consumidor con productos o servicios que reflejen y realcen esa identidad. Por ejemplo, los anuncios de ropa y cosméticos de mucho estilo normalmente prometen que sus productos resaltarán el carácter exclusivo o distintivo del consumidor y lo apartarán del resto. Además, mientras que la compra de una marca reconocida parece reducir el riesgo percibido de que el producto no se desempeñe como se espera (riesgo percibido de desempeño), en la actualidad muchos consumidores muestran suficiente confianza en sí mismos, optimismo y confianza en su propia habilidad para preferir bienes personalizados o modificados, y están dispuestos a pagar un precio más alto por esos bienes.

LIBERTAD
La libertad es otro valor estadounidense muy fuerte, con raíces históricas en ideales democráticos como la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de culto. Como consecuencia de estas creencias en la libertad, los estadounidenses tienen una fuerte preferencia por la libertad de elección, la oportunidad de elegir entre una amplia gama de alternativas. Esta preferencia se refleja en el gran número de marcas ompetitivas y variaciones de productos que pueden encontrarse en los anaqueles del supermercado o de una tienda departamental modernos. En el caso de muchos  roductos, los consumidores pueden elegir entre una amplia variedad de tamaños, colores, sabores, características, estilos y hasta ingredientes especiales. Esto también explica por qué muchas compañías ofrecen muchas opciones a los consumidores.

CONFORMIDAD EXTERNA
La conformidad externa es un proceso necesario por el cual el individuo se adapta a la sociedad. En la esfera del comportamiento del consumidor, la conformidad (o uniformidad) adopta la forma de bienes y servicios estandarizados. Los productos estandarizados han sido posibles gracias a la  producción en masa. La disponibilidad de un amplio surtido de productos estandarizados pone al consumidor en la posición única de ser individualista (al seleccionar productos que sus amigos cercanos no tienen) o de conformarse (al comprar un producto similar o idéntico.) En este contexto, el individualismo y la conformidad existen lado a lado como opciones para el consumidor.
Un ejemplo interesante de la relación de “ping-pong” entre buscar el individualismo y aceptar la conformidad es la amplia aceptación de la ropa casual en el trabajo. Por ejemplo, los ejecutivos, hombres y mujeres, se están apegando menos a los códigos de vestir del lugar de trabajo (hay más opciones de atuendo “total” abiertas para los ejecutivos). Como resultado, algunos ejecutivos están  usando pantalones casuales y camisas sport para ir al trabajo; otros usan blazers y pantalones informales en vez de trajes. Las razones por las que muchos ejecutivos están utilizando una vestimenta menos tradicional parecen ser una mayor seguridad personal y un énfasis en la comodidad. No obstante, en algunas compañías, la apariencia de los ejecutivos con sacos azules y pantalones grises da la idea de un “uniforme de negocios” (que es un tipo de conformidad).

HUMANITARISMO
Los estadounidenses a menudo son generosos cuando se trata de dar a los que menos tienen. Apoyan con pasión muchas causas humanitarias y de caridad, y simpatizan con el desvalido que debe vencer la adversidad para salir adelante. También tienden a ser caritativos y están dispuestos a ayudar a personas menos afortunadas que ellos. Para hacer más fructífero el estudio de la actitud caritativa, los investigadores del consumo han validado dos escalas que tienen que ver con las actitudes hacia la ayuda a otros (AHO) y las actitudes hacia organizaciones caritativas (ACO).

JOVIALIDAD
Los estadounidenses tienden a conferir un valor casi sagrado a la jovialidad. Este énfasis es un reflejo de la preocupación de Estados Unidos con respecto al desarrollo tecnológico, y los conceptos “nuevo” y “mejorado”. Específicamente, en una atmósfera en la que “joven” y “jovialidad” se destacan constantemente,  el calificativo “viejo” a menudo se identifica con obsoleto. Esto contrasta con las sociedades más tradicionales, europea, africana y asiática, donde las personas mayores son respetadas y admiradas por la sabiduría y experiencia que vienen con la edad.
Sin embargo, la jovialidad no debe confundirse con la juventud, que describe un grupo de edad. Los estadounidenses están preocupados por verse y actuar como jóvenes, independientemente de su edad cronológica. Para los estadounidenses, la jovialidad es un estado mental y un estado del ser, que a veces se expresa como “ser joven de corazón”, “joven de espíritu”, o con una “apariencia juvenil”.

SALUD Y CONDICIÓN FÍSICA
La preocupación de los estadounidenses por la salud y la condición física ha surgido como un valor fundamental. Este valor se ha manifestado de varias maneras, incluyendo la práctica del tenis, el juego de raqueta, el ciclismo y el jogging, así como en un aumento continuo en la venta de vitaminas. A estas tendencias se suma la conciencia aumentada por parte de los estadounidenses de que “eres lo que comes”. Se ha sugerido que el auge en Estados Unidos de la buena condición física fue resultado de una falta de control social percibida en ese país; la gente simplemente se sentía ansiosa, insegura y dudaba de sí misma. Una persona que siente una falta de autocontrol externo se vuelca hacia dentro: si no puedes controlar el mundo, sí puedes controlar y cambiar tu propio cuerpo a través del ejercicio.
La salud y la condición física se han vuelto opciones de estilo de vida para un número cada vez mayor de consumidores. De hecho, resultados de encuestas revelan que 95 por ciento de los compradores son “activos en cuanto a su salud”, lo que significa que “eligen alimentos por razones saludables, por lo menos, parte del tiempo”. Por lo tanto, no debe sorprendernos encontrar una avalancha casi constante de nuevos productos y servicios diseñados para ayudar a los consumidores enfocados en su salud a lograr un estilo de vida más saludable.


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